Mejor ejemplar absoluto ranking 2016
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ASOCIACIÓN ESPAÑOLA PARA EL FOMENTO DE LA RAZA BULLDOG FRANCÉS
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA PARA EL FOMENTO DE LA RAZA BULLDOG FRANCÉS

Principios del Siglo XX

Sid Savage

Espero que esta foto antigua de Frederick Oriel Williams con un Frenchy resulte de interés para los lectores.

Fue tomada en 1910 y se puede verificar la fecha un mes arriba o abajo.

El joven, que por desgracia murió en 1915, fue mi cuñado casado con mi hermana mayor, una viuda con dos niños pequeños; Fredrick Oriel John de tres años, y una hija, Ada Daisy de 18 meses. Ellos fueron mis sobrinos por supuesto, de casi la misma edad que yo, asi que los tres crecimos juntos como una familia durante todo la vida.

 

Yo fui el benjamín de la familia de diez hijos y el único que mostró interés por el mundo canino de mi padre y mi tío Arthur Gutteridge. Mi padre murió cuando yo tenia 15 años pero me dejo con algunos conocimientos de las dos razas, el Bulldog Inglés y el Francés, y por supuesto “Don Entremedio”. Yo había adquirido unas cuantas cosillas, grabados etc. relacionadas con nuestro amiguito el Frenchy y los antiguos Bulldog, pero para mi desgracia, cuando mis hermanos volaron del nido se llevaron varias cosas, y cuando llego mi turno ya no quedaba nada. 

Pero en aquel momento no me preocupo demasiado porque había perdido el interés por el mundo canino. Sin embargo, años mas tarde, mi interés volvió cuando compre un libro antiguo que tenía un retrato de un Toy Bulldog / Frenchy.

Pregunte a mi familia sobre las reliquias pero sin éxito hasta que mencioné el asunto a mi sobrino. Me dijo que uno de mis hermanos ( Joe) las había regalado a sus compinches. Además dijo que tenía una foto de su padre con uno de los perros del abuelo. Me quedé muy sorprendido porque había estado en la familia durante 80 años sin que yo me hubiera dado cuenta de su existencia. Cuando por fin me dio la foto mi alegría no tuvo limites, en vez del Bulldog Inglés que había esperado ¡ un Frenchy de los primeros años me miraba! No creo que el perro fuera uno de los de mi padre, mas bien sería del tío Arthur. Sabemos que el joven de la foto no era un criador o aficionado así que probablemente le fue prestado para hacersela. ¿ Que os parece el perro? ¿Habéis visto unas orejas semejantes? Serían la envidia del elefante Dumbo. Probablemente no hubiera llegado muy lejos en el ring de hoy, pero para mi es muy típico del Frenchy de la época de los principios del siglo 20. Me trae gratos recuerdos de las hermosas criaturas que pesaban entre 5 y 7 kgs., nuestros maravillosos Toy Bulldog.

Ch Bumps, famoso Toy Bulldog. Fue propiedad de Lady Pilkington.Inglaterra 1913

 

Mrs Irene Rees y Pat Wilson me han mandado unos libros de los Frenchies de hoy en día. Estoy impresionado por la calidad, la raza se ha establecido, ¿ pero donde están los Toy? Los perros de hoy me parecen muy fuertes y compactos, algunos pesarán 14 kilos, dos veces mas que los perros de mis tiempos. La forma y la estructura variaban mucho, unos eran patilargos, otros mas cortos, con y sin roachback, unos con espalda de sillita de caballo, algunos con un buen stop, los había sin hocico y otros con el hocico mas pronunciado…

A pesar de ser un niño me di cuenta de que las demás razas ( Terrier de pelo duro, King Charles, Carlino etc.) eran mucho mas uniformes que los Frenchies. Cuando pregunte a mi padre y tío el porqué, me dijeron que aunque los Clubes tenían el estándar muy bien estipulado, se habían olvidado de decírselo a los perros.También opinaban que las demás razas (menos los Terrier ) llevaban siglos desde su establecimiento, pero los Frenchies muy poco tiempo, sin embargo, con unos criadores cuidadosos podrían evolucionar como raza muy distinta a los Toy Bulldog.

Personalmente, yo tenia cariño a los Toy, y mis sentimientos hacía ellos no han cambiado hoy. El perro pequeño tenía mucha mas popularidad que su hermano mayor entre el publico, quienes compraban los mas pequeños como mascotas, así que tratábamos de producir perros pequeños. 

Mi padre y tío no sabían nada sobre genética, y dudo que fueron capaces de deletrear la palabra pero su método de selección funcionaba para ellos y es cierto que produjeron unas pequeñas joyas. Nada de enanos débiles. No eran malformados, sino Toy Bulldogs preciosos, con orejas de tulipa. Aunque la raza conocida como Toy Bulldog desapareció en los principios del siglo 20 el nombre seguía vivo en algunos ámbitos, y sigue vivo hoy.

En los años 20 había un boxeador americano, Mickey Walker, con el apodo de “ El Toy Bulldog” . Fue campeón del mundo y estoy seguro que algunos lectores americanos tienen recuerdos de él. Hoy en día, de una persona fuerte y compacta se dice que es como un Toy Bulldog, no un Frenchy. Mr. Walker vino a Londres y peleó contra un boxeador escocés, Tommy Milligan. Para su desgracia Tommy, perdió la contienda, y para desgracia de los dos el promotor se esfumó con el dinero.

Otro boxeador que visitó Inglaterra fue el joven Stribling, que compró un Frenchy de Arthur y se lo llevó a EE.UU con él. Hablando de los perros pequeños, mucha gente pensaba que era el resultado de una mala alimentación. No fue el caso con nuestros perros. Vivíamos cerca del mercado de Caledonia, donde se encontraba el matadero municipal. Yo tenía amistad con muchos de los trabajadores allí, y fui a la escuela con uno de sus hijos. Así que solía visitar el matadero un par de veces cada semana y me daban algún que otro trozo de carne o tripas para los perros. Los mataderos del complejo estaban en manos de familias enteras, los Bower se encargaban de los ovejas, los Whitebread de las vacas etc., y los puestos de trabajo eran heredados de padres a hijos.

 

Hay una historia que a lo mejor os resulta graciosa. No tiene que ver con los Frenchies, pero da una idea de cómo vivíamos en aquella época. Después de que las ovejas, vacas y cerdos se habían matado y preparado para llevar a las distintas carnicerías y mercados, eran transportadas en unos vagones enormes, tirados por dos o tres de los caballos muy pesados y fuertes de la época. La carne se colgaba de unos ganchos dentro de los vagones, todo protegido del tiempo por unas lonas que permitían un acceso no demasiado difícil al interior. 

En el cruce de Caledonian Road y St. James’ Road esperaban unas figuras entre las sombras. A veces saltaban a un vagón, y con unos cuchillos afilados libraban un trozo jugoso de ternera o de cordero. Naturalmente, esa practica no era bien vista por la autoridades. 

Quizás el hambre tuvo que ver con esta costumbre, y tiene que haber sido una tentación insuperable ver como tanta comida se desplazaba por delante de la puerta, y de forma tan lenta. Mr. Popjoy ( Poppy) fue uno de los mas hábiles en saltar a los vagones. Un día, la ambición se apoderó de él y vio la oportunidad de hacerse con un animal entero. Llegó hasta la puerta del vagón con un cerdo y le dejo caer al suelo. Con mucho esfuerzo consiguió llevar el cerdo a sus espaldas y, a plena luz del día, se fue hasta su casa con el animal, haciendo eses por la calle. Claro esta que semejante operación atrajó la atención de la gente. La mayoría estaban mas que dispuestos a echarle una mano con la carga a cambio de unas chuletas, pero Poppy no quiso que nadie le ayudara. 

Un transeúnte, seguro que era un forastero dado que ninguna persona del barrio habría cometido semejante ultraje, llamó a las fuerzas del orden. Pronto la policía llegó a la casa de Poppy, junto con algún que otro espectador curioso. Cuando los policías empezaron a registrar la casa, Poppy no puso ninguna pega, pero les dijo que tuvieran mucho cuidado cuando entraran en la habitación de su abuela, porque la pobrecita estaba enferma y, “ El medico dice que no va a durar mucho mas, y no se le debe molestar”. La policía cumplió con su deber y de puntillas registró la oscura habitación de la anciana, sin encontrar nada. Los agentes del orden le dieron el pésame por el estado de la abuela y pidieron disculpas por haber sospechado de él. En el mismo momento que la policía pronuncia sus disculpas se escuchó una voz en la calle, “ pero su abuela, que en paz descanse, se murió hace unos cuantos años, siempre fue un suplicio para ella.” De nuevo en la habitación la policía quitó la sabana de la abuela, y, allí yace el cerdo, con gorrita de dormir puesta. “ Y tanto que la abuela no está muy bien” dice la policía “ ¿De que se murió, de la fiebre porcina?” Es sorprendente el sentido del humor que tiene la policía cuando da con el delincuente. Poppie se fue a los calabozos de la comisaria local pero fue puesto en libertad al día siguiente porque cuando volvieron a buscar las pruebas, ya no había cerdo en la casa de Poppie. Volviendo al retrato del muchacho, quiero dar las gracias a Fred williams y su hermana Ada por permitirme hacer copias de la foto de su padre y el Frenchy. Seguro que por allí andarán mas fotos parecidas. Quizás algún día las encontraremos. Espero que si.


Publicado en "The French Bulldog". Inglaterra. 1988© de la traducción Pilar Hannan. Cantabria 2000

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